“Las nuevas tecnologías en la educación”
El cambio tecnológico abarca aquello que deseamos pero a la vez efectos indeseados, aquello que podemos prever y aquello que se nos escapa de las manos. Quedará a criterio de cada docente, en los tiempos que corren, asumir las nuevas tecnologías con estos riesgos o resistirse a ellas.
Al respecto, introduciré el término de resiliencia entendiéndolo en su sentido más amplio como “la capacidad de los seres humanos de superar los efectos de una adversidad a la que están sometidos e, incluso, de salir fortalecidos de la situación” (Melillo, A. en “Resiliencia y subjetividad”).
La pregunta conlleva aquí a pensar ¿Qué capacidad tienen los docentes argentinos de resiliencia con respecto de la incorporación de las nuevas tecnologías? En un país donde la educación ha perdido prestigio, donde los docentes reclaman cada vez más mejoras laborales, donde las familias muestran su disconformidad con el sistema y donde los niños asisten por la obligatoriedad, cabría pensar que muy poca. Pero invito a que pensemos de otra manera.
Si bien, las condiciones de nuestro sistema educativo no son las optimas o primordiales, invito a cada docente a reflexionar sobre su práctica cotidiana, no en el conjunto de la institución sino en su interacción con las nuevas tecnologías. Los impedimentos y quejas que surgen en este tema son muchos, pero tendríamos que pensar ¿Qué hacemos nosotros para que esto funcione?
Uno de los roles fundamentales docentes es el ámbito instructivo, damos clases, los niños aprenden, pero… ¿Enseñamos de acuerdo a las convenciones que manejan nuestros niños de hoy? Hay aquí una realidad imposible de evitar, los alumnos de hoy pueden ser llamados nativos digitales, usan y desean la incorporación de las nuevas tecnologías, las manejan a la perfección y se incentivan fácilmente con ellas. Entonces, ¿Por qué motivo sus docentes no las incorporan? Claro está que muchas de nuestras escuelas no poseen el equipamiento necesario para ello, pero la incorporación no se basa solo en tener una computadora en la escuela. Es posible trabajar con ellas fuera de la institución.
Ahora bien, si creo que incorporé las tecnologías mandando a los niños a investigas sobre un tema en sus hogares distamos mucho de su real implementación. La búsqueda de información debe hacerse bajo parámetros técnicos y éticos que el docente debe inculcar a sus alumnos, entonces, ¿Estamos preparado para ello?
Considero que los docentes “inmigrantes digitales” tenemos poca capacidad de resiliencia, hay una constante negación a aprender su uso y a aplicarlas, y esto conlleva a alejarnos cada vez más de los intereses y reclamos de los niños. Será necesario el desarrollo de aptitudes individuales de cada docente para lograr interiorizar esta nueva forma de trabajo, que aún no dista mucho de lo que ya utilizamos pero sí requiere de la voluntad de cada uno.
Me refiero a la voluntad debido a que podríamos ahogarnos en quejas para el sistema, que no garantiza la implementación del equipamiento necesario, ni las reformas edilicias pertinentes así como tampoco la formación profesional para abordarlas. Pero considero preferible otorgarle un tinte más positivo a la cuestión pensando cada uno, desde su práctica, que puede hacer para acercarse a sus alumnos desde las nuevas tecnologías. La mayoría de los docentes posee una computadora en su hogar, talvez podríamos sentarnos a explorar ese infinito mundo de posibilidades, con una mirada crítica que nos lleve a mejorar nuestra práctica docente y a implementar algunos métodos innovadores que puedan sorprender a nuestros niños.
Nosotros, docentes, deberíamos agudizar nuestra capacidad para mejorar y mejorarse a uno mismo simultáneamente, darnos la capacidad de innovar aunque a veces los efectos no sean los deseados, plantearnos problemáticas que nos lleven a pensar respuestas honestas y, proponernos renovar más allá de las adversidades de la vida cotidiana.
Atentamente... TICS nerviosas
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Buenos días Tics,nerviosas! acabo de leer atentamente el artículo, en particular sobre la cuestión de la resiliencia, que confieso desconozco bastante. De todas formas me animo a comentar por el hecho de aportar a la construcción colectiva, y en relación a cómo sigue el resto del texto. Me parece muy potable la valoración de las voluntades individuales con respecto a lo útil que sería. Sin embargo me parece que no alcanza con apelar a voluntades personales de los docentes. Sí me parece que comparar cómo procesan individualmente las NTIC los niñ@s y los adultos es "el tema". Y, claro, para mí esto no se resuleve apelando a voluntades individuales sino voluntades colectivas e intervenciones de las instituciones que precisamente fueron creadas como formadoras de "cultura".
ResponderEliminarMyrian